Estados Unidos decidió aplicar aranceles a un grupo de productos chinos por un valor total de venta de $200 mil millones de dólares, bajo el argumento de que China implementa prácticas desleales en el comercio. La nación asiática ripostó aplicando también aranceles a un grupo de productos norteamericanos por valor de venta de $60 mil millones de dólares.
Estas medidas punitivas recíprocas van a tener un impacto en el comercio mundial, pero en especial en el mercado norteamericano, con la subida de los precios de muchos productos importados del país asiático.
No está claro aún la magnitud de impacto y la duración de esta guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Ante la incertidumbre, lo sensato para compañias ubicadas en territorio norteamericano es adoptar medidas proactivas en especial por parte de aquellas que dependen significativamente de insumos y productos importados. ¿Cuáles son algunas de estas medidas?:
Identificar los insumos o productos que la empresa compra que sean de origen chino.
Verificar si esos insumos o productos forman parte del conjunto gravados por los aranceles estadounidenses.
Analizar si la empresa puede absorber ese incremento en los costos sin tener que pasarlo al precio de su producto final.
Independientemente de si puede o no absorberlo, la empresa debe buscar sustitutos de esos productos o mercados que abastezcan los mismos a precios competitivos.
Esta última medida debe ser una estrategia permanente de toda empresa que funciona con insumos importados. Aunque la empresa esté cómodamente vinculada a una fuente importadora, no debe perder de perspectivas que las condiciones en los mercados internacionales son muy cambiantes, por lo que es recomendable tener identificadas otras fuentes atractivas que garantice de forma costo-efectiva el funcionamiento de la organización.